Cada día tiene su afán, hablamos de tantas cosas que parecen simples, algunas merecen ser discutidas un poco mas. Temas de conversación: La depresión |
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La depresión adolescente es pasajera en el 90% de los casos
MANUELA ORTEGA “La práctica totalidad de las depresiones en la adolescencia remite en el plazo de dos años”. Así lo comenta, en una nueva guía para profesionales, el prestigioso psiquiatra norteamericano Boris Birmaher. |
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En una conferencia celebrada hace unos días en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, este especialista señalaba que sólo el 6% de los adolescentes sufre depresión, pero que ello no quita que haya que tratarla con atención y rigor. Birmaher, que dirige el programa de trastornos del humor y ansiedad para niños y adolescentes del Instituto Psiquiátrico Western en Pittsburg (EEUU), asegura que es importante identificar este trastorno cuanto antes para evitar que se haga crónico. Por su parte, la doctora María Jesús Mardomingo, presidenta de la Asociación Española de Psiquiatría Infanto-Juvenil, describe 10 indicadores que, cuando se presentan combinados entre sí, constituyen la clave para detectar que se está atravesando por un proceso depresivo. La enfermedad suele manifestarse en forma de tristeza y lloros, acompañados por una visión negativa de la vida, una imagen personal deficiente, sensación de impotencia, dificultades de atención y concentración, imposibilidad de tomar decisiones, irritabilidad, pérdida o aumento indiscriminados del apetito y trastornos del sueño. Cuando estos síntomas duran más de dos o cuatro semanas, es fácil adivinar que se sufre depresión. En estas circunstancias, el adolescente suele pedir consejo a algún amigo, y eso es lo saludable. Aún así, explica la doctora Mardomingo en su libro Psiquiatría para padres y educadores. Ciencia y arte, el joven tiene que darse cuenta de que la depresión no es una vergüenza. Es una enfermedad como otra cualquiera, sólo que hace sufrir mucho y requiere una rápida atención médica. “En lugar de limitarse a pensar que se es un desastre, que no se vale para nada, que se tiene la culpa de lo que pasa en casa, que no se quiere estar con la gente, lo que hay que hacer es hablar con los padres, con los amigos o con el profesor más cercano”, explica Mardomingo. Ése es el primer paso para decidirse a acudir al médico de cabecera y/o a un psiquiatra infanto-juvenil, que tratará la enfermedad adecuadamente. En primer lugar, aplicará un tratamiento de psicoterapia cognitivo-conductual y, si ésta no comienza a dar resultados al cabo de un mes, indicará también la aplicación de fármacos de manera temporal. Según la doctora Mardomingo, no hay un solo factor que pueda explicar la depresión. Existen factores genéticos que afectan al sistema nervioso y también hay causas ambientales que, combinados o no, pueden hacer que la enfermedad aflore. “En los últimos años estamos viendo más casos de depresión y a edades más tempranas”, comenta Boris Birmaher. “El divorcio de los padres, el mal ambiente en el colegio o la existencia de otros conflictos persistentes en casa o en la escuela son algunas de las situaciones que ponen en peligro la salud mental de un menor”.
La solución siempre pasa por un programa de psicoterapia La depresión ligera o moderada se combate fácilmente con un programa de psicoterapia cognitiva-conductual, en el que el psiquiatra y/o el psicólogo ayudan al joven a comprender lo que le ocurre y, a partir de ahí, a modificar las ideas o conductas que le perjudican. Según la doctora Mª Jesús Mardomingo, “cuando después de un mes de psicoterapia aún no se perciben resultados, lo habitual es aplicar además un tratamiento farmacológico a base de antidepresivos, pero manteniendo también la psicoterapia”. En torno al empleo de este tipo de fármacos en adolescentes, ha habido cierta controversia en los últimos años. Sin embargo, los psiquiatras consultados por AULA aseguran que su consumo durante el tiempo indicado por el especialista y siguiendo las pautas señaladas por éste (retirada paulatina de la medicación), no sólo no es perjudicial, sino que resulta necesario y beneficioso para el paciente. “En la depresión severa”, explica Boris Birmaher, “deben emplearse antidepresivos durante al menos ocho o 12 semanas, acompañando la farmacología con la psicoterapia”.
Consejos SÍNTOMAS. La depresión se manifiesta cuando el individuo tiene una visión permanentemente negativa de la vida, acompañada de dificultades de atención y concentración y trastornos del apetito y del sueño. REACCIÓN. En lugar de dejarse llevar por la idea de que se es un desastre, el afectado debe desahogarse con su mejor amigo, con sus padres o con el profesor más cercano. NORMALIDAD. La depresión no es una deshonra, es una enfermedad como otra cualquiera. Ésta, además, hace sufrir, por lo que se debe ir pronto al médico.
Indicaciones para los padres “Hay una gran diferencia entre los adolescentes típicos que pasan de la apatía por la mañana a la euforia por la noche y los que están permanentemente decaídos”, explica Jaume Funes, que aconseja a los padres observar, escuchar, mirar y preguntar. “Cuando los cambios de carácter se prolongan durante más de dos o cuatro semanas”, añade Mª Jesús Mardomingo, “llega el momento de acudir al médico de cabecera o a un psiquiatra infanto-juvenil de confianza”.
fuente : http://aula.elmundo.es/aula/noticia.php/2006/11/29/aula1164738389.html
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